Útiles escolares por retratos: Un día de mucha Fe y Alegría
El domingo 16 de agosto, nuestro corazón se desbordó.
Desde las 11:00 a.m. hasta las 4:00 p.m., abrimos las puertas de nuestra escuela Roberto Mata Taller de Fotografía, para recolectar útiles escolares para los niños y colegios afectados por los terremotos del 24 de junio en Venezuela, a cambio de un retrato hecho con mucho cariño por el lente de Roberto.
La dinámica era simple: traías tu donación, y te llevabas un recuerdo. Pero lo que pasó ese domingo fue mucho más grande que eso.
Más gente de la que imaginamos
Llegaron cerca de 540 personas. Algunas solo a dejar su donativo con una sonrisa; la gran mayoría se quedó a hacer fila, con paciencia y muy buena energía, esperando su turno frente a la cámara. Al final del día, contamos 2,913 disparos. Casi tres mil momentos, tres mil sonrisas, tres mil pequeños gestos de generosidad que ahora se van a traducir en cuadernos, lápices y crayones para niños que están volviendo a clases después de un momento muy difícil.
Lo que más nos marcó del día no fueron los números, sino la gente.
Vimos abuelos a los que sus familias llevaron especialmente para tomarse un retrato familiar.
Vimos parejas que aprovecharon para inmortalizar su amor en una foto.
Vimos niños que no tenían idea de quién es Roberto Mata, pero cuyos papás sí sabían, y que hoy tienen, sin saberlo, un recuerdo familiar hermoso guardado para siempre.
Y vimos algo que nos llenó de esperanza: un grupo de jóvenes que se inspiraron tanto con la jornada que decidieron crear sus propias marcas, cuyas ganancias van a apoyar la recuperación de La Guaira y otras zonas afectadas.
Eso, para nosotros, es la mejor prueba de que algo así realmente vale la pena: cuando la solidaridad se contagia y sigue caminando después de que termina el evento.
Nada de esto hubiese sido posible sin quienes donaron, por supuesto, pero tampoco sin nuestro equipo de RMTF y los alumnos que se quedaron con nosotros toda la jornada, embalando donaciones, organizando cajas y recibiendo a cada persona que llegaba con las manos llenas. Verlos ahí, a cada uno en su rol, entregados por completo a la causa, fue de lo más bonito del día.
Las cajas terminaron llenas de todo lo que un niño puede necesitar para volver a clases: cuadernos, lápices, gomas de pegar, gomas de borrar, reglas, crayones, tijeras, resmas de papel, material didáctico, morrales... de todo, todo, todo.
Todo lo que se recolectó fue entregado a Fe y Alegría, quienes se encargarán de que llegue directo a los colegios y niños afectados, justo a tiempo para el regreso a clases.
Gracias, de verdad
Gracias a cada persona que llegó con su donación. Gracias a quienes hicieron fila con tanta paciencia. Gracias a Roberto Mata por poner su arte y su tiempo al servicio de esta causa. Gracias a nuestro equipo y a los alumnos que no descansaron un segundo. Esta jornada fue de todos ustedes.
Sabemos que todavía queda mucho camino por recorrer en la recuperación tras los terremotos del 24 de junio. Pero días como este nos recuerdan algo que no queremos olvidar: no hace falta hacer algo grande para hacer la diferencia. Basta con hacer algo, desde donde estemos.
Sigamos sumando. Sigamos donando. Sigamos creyendo que, entre todos, se puede.
— Equipo RMTF